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Conociendo vinícolas de Santa Catarina •PDF• •Imprimir• •E-mail•

 

A principio de año el equipo de Vino & Bebidas se propuso conocer algunas empresas del sector vitivinícola localizadas en la Serra Catarinense, sur de Brasil. Así fue que en un corto tour de 3 días entre los municipios de Bom Retiro y São Joaquim, visitamos 4 bellos establecimientos, algunos de los más emblemáticos, también enfocados en el enoturismo. Paisajes encantadores, buenos vinos y gastronomía diferenciada hicieron que nuestro viaje fuera una experiencia muy buena, de esas que dan ganas de recomendar a amigos

 

 


 

Texto: Somm. Daniel Arraspide / Fotos: Marcos Arraspide

 

Previo a nuestro viaje nos habíamos puesto en contacto con el amigo y colega sommelier José Luiz Mattos, experto con experiencia en el rubro del enoturismo y conocedor de las bodegas catarinenses, quien no solo nos ayudó a armar nuestra agenda, sino también nos acompañó de forma personal en el recorrido por los terruños de las sierras.

 

Vinícola Thera

 

Se trata de un nuevo proyecto comandado por la familia de Freitas, cuenta con viñedos propios y vinifica en bodega donde arrienda capacidad y logística – y planea comenzar la construcción de su estructura de vinificación en breve – en una extensa propiedad cecana a la ciudad de Bom Retiro. En tierras altas, con araucarias que parecen pintadas en el bellísimo paisaje serrano donde ésta especie de árbol es prácticamente omnipresente, cultivan Chardonnay, Sauvignon Blanc, Pinot Noir, Merlot, Cabernet Franc, Syrah, Malbec, Sangiovese y Montepulciano D’Abruzzo.

 

 

 

La enología está a cargo de los competentes Átila Zavarize y Flávia Cavalcanti, quienes nos recibieron y nos brindaron no solo una degustación de los productos que Thera tiene en el mercado, sino que además nos invitaron a recorrer la propiedad, lugar donde planean construir residencias de lujo con vistas privilegiadas para la sierra y otras comodidades en lo que se convertirá en algo así como un barrio privado, solo que dentro de la misma propiedad vitivinícola. Sin dudas, un proyecto ambicioso y diferente si comparado a los de concepción más tradicional. Para este mes de marzo planéan abrir un winebar, que vimos en obras muy avanzadas.

 

 

 

Entre el staff de la empresa se cuenta la sommelière Itane Borges (formada en Uruguay) quien está a cargo de la promoción y supervisión de ventas de productos en Florianópolis y su area metropolitana. Hablando de productos, son dos los que hasta el momento han sido lanzados: un muy aromático Sauvignon Blanc que se viene perfilando como “el blanco” que mejor se expresa en estos terruños, y un delicado blend rosé bien al estilo Provence, que para potenciar aún más su diferencial se embotella en un envase estilizado y visualmente muy atractivo, siguiendo la tendencia de los rosés de la región, que suelen diferenciarse en el tipo de botella utilizada.

 

Cooperativa Sanjo

 

Ya instalados en la tranquila ciudad de São Joaquim, lugar que ostenta ser “el municipio más frío del Brasil” (con frecuentes precipitaciones de nieve cuando los inviernos sos rigurosos) con una altitud promedio de 1.360 msnm. visitamos la cooperativa que con su nombre rinde homenaje al de la ciudad: Sanjo (de São Joaquim). Conocida por su enorme producción e industrialización de manzanas, la empresa que inició sus actividades a partir de sus fundadores de origen japonés, desde hace unos años se dedica también al cultivo de uvas finas y la elaboración de vinos, espumantes y jugos.

 

 

 

Las dimensiones del establecimiento impresionan, en más del 90% enfocado en su producto destaque: la manzana. Sin embargo, la uva y el vino viene ganando espacio y dando lugar a productos con un valor agregado interesante, tal el caso de su blanco Nubio Sauvignon Blanc, vino que nos gustó bastante, en el que encontramos una expresión muy franca y elegante de esta vinífera, con notas de frutas tropicales y cítricas, agregando complejidad con una nota herbácea bien interesante.

 

 

 

Nuestro guía en la empresa – Volney – nos preparó una muy completa degustación en la que inclusive probamos la Sidra Bardocco, un fermentado de manzana elaborado por método similar al Charmat en los espumantes de uva, que se muestra delicado, con las notas propias de la manzana, buen equilibrio entre azucar y acidez, que invita de inmediato a un segundo sorbo. Jugos de uva y de manzana, otros conjungando ambas frutas, y hasta alguno inclusive luciendo el logotipo de la reconocida Disney (Sanjo cuenta con una licencia especial que le permite utilizar esta marca en una línea de sus productos) complementaron una muy buena degustación apreciada no solo por grandes, sino también por la gente de menor edad.

 

 

Villaggio Basetti

 

El propietario de la vinícola, Eduardo Bassetti fue quien nos recibio muy amablemente, primero en la tienda de venta que se encuentra a la entrada del establecimiento y luego en la bodega propiamente dicha, distante algunos cientos de metros de este primer lugar que se visualiza desde la propia y sinuosa ruta SC 114. Circundante a la tienda varios paños de viñedos se extienden en los marcadamente ondulados terrenos de la propiedad, en la que también no falta la presencia sublime de las araucarias o “pinheiros” como también son llamados.

 

 

 

Invitados a conocer la propia planta de elaboración, ya allí nos encontramos con una muy buena estructura al mejor estilo bodega boutique, con todo el equipamiento necesario y moderno que permite elaborar partidas limitadas de vinos de alta calidad. Pequeños tanques de fermentación con control de temperatura centralizada y comandada desde un software, prensa pneumática de última generación, barricas de roble de las mejores tonelerías mundiales, y una de las cosas más importante: la enología dirigida por el gaúcho Anderson De Césaro hacen que los vinos de Villaggio Bassetti encanten a consumidores exigentes y profesionales del rubro.

 

 

 

Hablando de vinos, sorprendió mucho el Sauvignon Blanc de la casa, un estupendo y aromático ejemplar que – en coincidencia con otros de la misma cepa que veníamos probando en otros establecimientos – también se destaca entre sus pares. Complejidad, tonos minerales marcados, y buen volumen en boca hacen de este vino una excelente opción para quien gusta de carácter a la hora de elegir un blanco. Por otro lado, el Ana Cristina Pinot Noir gustó por su estilo un tanto europeo, con color delicado y aromas que recuerdan a las frutas rojas silvestres. Su fondo levemente especiado, sus taninos muy redondos y la acidez bien equilibrada, tornan a este tinto de un estilo bastante gastronómico.

 

 

Villa Francioni

 

Es sin dudas una estrella brillante en el firmamento de las vinícolas y el enoturismo catarinense. No en vano fue la primera vinícola abierta al público. Ya con ingresar al establecimiento es raro no sorprenderse por la extensión y lo cuidado del diseño de sus viñedos y la arquitectura de su estructura edilicia, a la que suma muchas obras de arte además de exposiciones de artistas locales. Tuvimos el privilegio de recorrer las instalaciones en un tour guiado por el enólogo residente Nei Geraldo Rasera, quien tuvo la amabilidad de acompañarnos por los 6 niveles en los que – aprovechando la gravedad – la vinícola mueve uvas, mostos y vinos.

 

 

 

Uno de los grandes destaques que se pueden apreciar durante la visita al lugar es la gran panorámica que se puede visualizar hacia los viñedos. Plantados a una altitud promedio de 1.260 msnm. son algunos de los cultivos de mayor edad en la Serra Catarinense, superando en algunos casos los 15 años desde su implantación. De allí es que la Villa Francioni se abastece para sus tres líneas de vinos, a saber: Aparados (un blanco y un tinto – entry level – que están a la venta especialmente en grandes superficies) seguida de la línea Joaquim (vinos intermedios entre los que también se cuentan espumantes elaborados por método Charmat) y que llega a su ápice con la línea VF rindiendo honor al nombre e la casa productora.

 

 

 

Una vez finalizada la visita, pasamos al gran salón de degustación donde pudimos probar varias etiquetas, entre las cuales destacamos el Espumante Joaquim Brut Blanc de Blancs elaborado con las uvas Chardonnay y Sauvignon Blanc, que se muestra muy seductor en nariz y fresco en boca, y el TOP de la casa (que no se incluye en la degustación, pero se puede comprar del wine dispenser) el VF Dilor 2009, un gran tinto de guarda que muestra todo el potencial de las 6 uvas que lo componen. De gran estructura, carnoso, blend de frutas bien maduras y especias, con taninos muy presentes y acidez equilibrada, este tinto demostró que la vocación por vinos de guarda también está presente en Santa Catarina.

 

Consejos de hospedaje, entretenimiento y gastronomía en São Joaquim-SC

 

 

Bistrô Bacco es el restaurante que funciona a un lado de los viñedos de Villa Francioni. En este lugar de ambientación moderna pero sobria y decoración acorde, se pueden degustar algunas especialidades locales como filet de trucha o unos ñoquis de pinhão (el fruto de la araucaria) salseados con una espectacular boloñesa. Los precios pueden ser un poco superiores a los de restaurantes localizados en la ciudad, pero la experiencia gastronómica vale mucho la pena.

 

 

Pequeno Bosque fue un muy buen descubrimiento en pleno centro de São Joaquim. Se trata de un restaurante de culinaria gaúcho-catarinense, con buena selección de carnes, pastas, y especializado en fudues. Optamos por el tradicional de quesos ya que la noche fresca ameritaba, que venía acompañado de pan cortado en dados, papines, brócoli, manzana y dulce de guayaba; riquísimo y abundante. El lugar posee buena carta de vinos y al pagar la cuenta no existen sobresaltos.

 

 

Snow Valley es un lugar que hay que conocer, sobre todo si visita la comarca con niños o adolescentes. El parque de diversiones a cielo abierto ofrece muchas opciones como ser tirolesa, muro de escalada, péndulo, paseo en triciclo y trillas ecológicas (entre otras opciones) distribuidas en un parque de 30 hectáreas. Suma un restaurante de cocina internacional, donde además se pueden degustar riquísimos jugos (como el de mora, exprimido en el momento) y pasteles como el de manzana o de pinhão.

 

 

 

Conducir los 53 kilómetros que separan la ciudad de São Joaquim de la Serra do Rio do Rastro (hasta su mirador panorámico en lo alto del planalto) es un regalo para nuestro visual. Paisajes bucólicos que parecen sacados de una película nos seducen e invitan a hacer paradas para apreciar el paisaje con mayor tranquilidad y aprovechar para hacer fotos. Si se decide a atravesar la sinuosa ruta que atraviesa el cañón, hay que conducir con sumo cuidado y sin prisa, algo que también es compensado por los espectaculares paisajes circundantes.

 

 

 

Variadas “pousadas” y hoteles se reparten por todo São Joaquim “Capital Brasileña de la manzana”, y si bien hay establecimientos para todo tipo de huéspedes y bolsillos, nos llamó bastante la atención no conocer (parecen no existir) ningún hotel de alta categoría. Por lo general los establecimientos son bastante simples, a veces inclusive con costos elevados comparados con la media de otras ciudades. Para un lugar que basa su turismo en la aventura invernal de poder disfrutar de la nieve, en la cultura de la manzana, y desde no hace mucho más de una década en una oferta enoturística que viene creciendo, falta oferta hotelera más cuidada para quien visita el lugar en busca de una experiencia inolvidable.

 

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