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Cuestión de maridaje •PDF• •Imprimir• •E-mail•

 

Lograr el casamiento entre alimentos y bebidas – sea por armonización o contraste – suele ser un desafío para los actores de la gastronomía. En el restaurante de una bodega esa cuestión no es diferente, y hasta podría llegar a ser más complicada dado que la oferta de vinos suele limitarse a la propiamente elaborada en el lugar. Sin embargo, con una buena oferta de etiquetas, y un muy buen trabajo de cocina, Establecimiento Juanicó de Familia Deicas logra – a través de Romero en la Bodega – potenciar el maridaje entre excelentes productos locales y los vinos allí producidos, tornando ello en toda una experiencia eno-gastronómica de altura

 

 

 

 

Texto: Somm. Daniel Arraspide / Fotos: Andrea Fontes

 


Sábado al mediodía de una jornada primaveral, sol brillante, cielo azul, viñas verdes y viejas edificaciones rodeando el salón principal de eventos (hoy también restaurante de la bodega) y el capital humano esencial para que ese motor llamado enoturismo (o como él prefiere llamar “turismo enológico”) funcione, representado en la figura de alguien que del tema sabe y mucho: Wilson Torres, Gerente de Turismo y Eventos de Establecimiento Juanicó, con quien compartimos mesa.

 

Mesa que estaba servida.... lindos cubiertos, varias copas de cristal, panera rebosante de panificados elaborados en la casa, etc., etc. Solo faltaba conocer cuál sería el menú elegido para maridar la línea alta que la bodega produce, y que lleva el nombre de sus propietarios: Familia Deicas.

 

 

 

Una vez develada la incógnita, y con la copa llena de las inquietas burbujas del Castelar Brut Reserve, llegó la hora de dar comienzo a un soberbio y opíparo menú de 5 pasos, por demás atractivo, y que luego de finalizado se llega a la conclusión de que también es “sumamente abundante”. Pero, de qué platos hablamos y por qué la elección de esos vinos?

 

 

 

El primer paso del menú, una brusqueta de queso Brie con puerros crocantes. Forma gustosa de dar comienzo a un almuerzo (o cena) de manera leve y en cierta forma descontracturada, combinando un queso tibio (semiderretido) que es muy bien limpiado en boca por la frescura (buena acidez) del burbujeante elegido, que además presentando incidencia de las levaduras responsables por la segunda fermentación, mantiene muy buena fruta fresca y toques cítricos que acrescentan el placer de disfrute ofrecido por la bebida. Bingo! 10 puntos, y es solo el comienzo.

 

 

 

 

La cosa se comienza a poner más seria cuando llega el segundo (y tercer vino) junto al Black River esturión grillado con crema de azafrán, un pescado de carne firme y a su vez delicada, que con las especias y el color del propio azafrán sugiere el acompañamiento de un vino blanco de buena estructura. Lo probamos con el Preludio Blanco 2015 (un vino de gran cuerpo y tonos lácticos de manteca y miel) con el que el plato se lució. Pero lo probamos también con el Single Vineyard Juanicó Chardonnay 2015, y funcionó mejor todavía, dado que la acidez de este último (superior a la del Preludio) agregó ese toque que ayudó a limpiar mejor la boca luego de cada bocado.

 

 

 

El siguiente plato fue el que más nos gustó, y corriendo el riesgo de que alguien nos catalogue de simplistas, no se trataba nada menos, ni nada más, que de unas cintas (caseras claro está) con bolognesa de tres carnes. Plato que vino maridado con el estupendo y elegante Preludio Barrel Select Lote 96 cosecha 2010, un blend de estilo marcadamente Viejo Mundo que casó a la perfección con esta pasta y salsa elaborada con carnes vacuna, ovina y porcina.... simplemente una delicia. La carne – cortada a cuchillo – que se desarmaba en la boca debido a la larga cocción, hacia muy buen juego con la buena acidez de este tinto de taninos presentes pero sedosos.

 

 

 

Subiendo un escalón en potencia, el Massimo Deicas Tannat CRU 2009 – bien aireado en decanter – llegó a nuestras copas, y fue compañero ideal de un corte de res (en este caso entrecotte) con vegetales grillados, que supieron hacerle frente al tanino del potente vino, un ejemplar de gran guarda que seguramente llegará a su ápice en algunos años. Carne cocinada en su punto, con cierto tenor graso, que combinó muy bien con el recio tinto elaborado en honor al primero de los Deicas llegados a Uruguay.

 

 

 

Para finalizar, no podía faltar el primero y más famoso licor de Tannat producido en nuestro país. El Familia Deicas Licor de Tannat (en este caso, el de la zafra 2013) fue el elegido para armonizar – y vaya que lo logró – con la tarta de chocolate con helado y frutos rojos. Notas encontradas en la bebida, que se repetían en los integrantes del propio postre: chocolate, especias, vainilla, mermelada de frutos silvestres..... sin dudas una golosa armonía.

 

 

Romero en la Bodega abre de lunes a lunes al mediodía, y por las noches para grupos con reservas, ofrece dos opciones de menú fijas (y otras por encargue) maridadas con los vinos producidos por Establecimiento Juanicó, en una cocina dirigida por el reconocido chef Alejandro Romero.

 

 

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