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Bodega Domingo Molina en Yacochuya Norte

 

En las alturas de Cafayate – ciudad que se puede visualizar desde el propio establecimiento – los viñedos y bodega comandada por el enólogo Rafael Domingo son referencia en la región. Auténticos vinos, que se expresan intensos y encantadores – tanto como el paisaje que en este rincón de Salta hace de los Valles Calchaquíes un lugar único – son elaborados con conocimiento y buena dosis de pasión, reflejando todo el potencial de estos terruños del NOA

 

 

 

 

Texto: Sommelier Daniel Arraspide

Fotos: Andrea Fontes, y divulgación

 

 

Puntuales en horario – una buena costumbre que en Uruguay es poco practicada – llegábamos al nuevo establecimiento de la familia Domingo, localizada a escasos 15 minutos de la ciudad de Cafayate, lugar al que se llega luego de atravesar el Río Yacochuya que por estas fechas al inicio del 2018 se encontraba completamente seco.

 

 


 


 

Allí nos aguardaba el hiperactivo Rafael Domingo, alma matter de la empresa (que comparte sociedad con sus hermanos Osvaldo y Gabriel) quien es el responsable por los vinos que aquí se elaboran, y que trascienden las variedades más cultivadas en la región (Torrontés, Cabernet, Malbec, y Tannat) produciendo por ejemplo un Sauvignon Blanc bien diferente con una expresión de clima de altura muy particular y un Petit Verdot recio, de mucho color y excelente fruta (pero nada tánico) muy digno de destaque.

 

 


 


Recorriendo la bodega – dotada de todos los avances tecnológicos que permiten elaborar vinos de alta gama – pudimos ver pequeñas piletas de hormigón recubiertas con epoxi y tanques de acero inoxidable de pequeñas dimensiones que posibilitan la vinificación de parcelas por separado. Allí mismo comenzó nuestra degustación, al mejor estilo “directo de la fuente” a decir de un amigo.

 

 


 


Malbec´s concebidos para diferentes líneas de productos, en los que el común denominador era la excelente concentración de color y la expresión frutal de los mismos, Cabernet´s en los que era notoria la perfecta maduración de las uvas (donde no se percibían notas vegetales) y Tannat´s que llamaban mucho la atención por su color (casi negro) y sus taninos maduros, fueron toda una clase que nos ayudó a comprender mejor la procedencia de las uvas, algunas cultivadas en Yacochuya a los 2.000 msnm. y otras provenientes del Valle Rupestre, un árido valle salteño – hoy irrigado – que a 2.300 msnm. se cuenta entre los viñedos más altos del mundo.

 

 

Cauce del Río Yacochuya (02/01/2018)

 


Una muy gráfica degustación de productos terminados (embotellados) puso punto final a una gran visita que nos permitió conocer mejor lo bueno que se produce por estas latitudes, mejor aún al ser guiados por su propio hacedor, quien sin dudas es un apasionado por lo que hace, y lo sabe transmitir a través de sus vinos y su cordial forma al hablar de los mismos.

 

 


 


Los vinos de Bodega Domingo Molina comienzan a llegar por estas fechas a Uruguay de la mano de Iberpark Boutique Gourmet, importador exclusivo de la marca para nuestro país.

 


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Vendimia regada a vinos y espumantes en Varela Zarranz

 

En medio de una zafra de uvas que viene siendo evaluada como de muy buena calidad, la bodega de Joaquín Suárez abre sus puertas para que consumidores y amantes del vino experimenten in situ uno de los momentos más importantes del ciclo anual para la vitivinicultura: la vendimia. Recolección de racimos de Tannat, pisado de los mismos, tour por la bodega conociendo los procesos de elaboración, y un rico almuerzo basado en carnes a la parrilla – todo muy bien regado por las etiquetas de esta casa productora – hacen de este evento una ocasión de festejo irrepetible que puede ser vivido con los cinco sentidos

 

 

 

 

Texto: Somm. D. Arraspide / Fotos: Andrea Fontes


 

La fecha está marcada para el sábado 3 de marzo, cuando – a partir de la hora 12 – cajas de vendimia y tijeras en mano, todo aquel que se quiera tornar “vendimiador” por unos minutos, pueda vivir esa linda experiencia. Es que el momento culmine para el que agrónomos y enólogos han trabajado a lo largo de todo un año ha llegado, y ello se ve reflejado en maduros y sanos racimos que cuelgan de espalderas y liras, prontos para ser cosechados.


 

A la recolección de las uvas le seguirá el pisado de estas, recordando como en tiempos no tan lejanos eran elaborados vinos caseros para consumo familiar, procedimiento hoy también aplicado en casos concretos en algunas industrias que buscan rescatar esas tradiciones ofreciendo entre sus productos partidas limitadas de vinos especiales.

 

 



 

La visita por la planta de elaboración es de orden para conocer el proceso que siguen las uvas y que  en su camino van siendo transformadas en vinos. Blancos, rosados, tintos, y bases para espumantes que son celosamente diseñados y supervisados en sus procesos por los enólogos y técnicos del establecimiento, quienes compartirán con el público asistente sus conocimientos de forma didáctica.


 

Recompensa gratificante para los espontáneos vendimiadores serán las copas del bien fresco Petit Grain Muscat y del Cabernet Sauvignon Rosado servido en compañía de tablas de quesos, fiambres, pasas y aceitunas, que darán comienzo al almuerzo servido en los jardines del establecimiento.

 

 



 

Luego – ya llegando el turno de los vinos tintos – parrillines con diversos cortes de carnes y achuras, acompañadas de papas tipo españolas y tomates cherry, harán muy buena armonía con los Cabernet Franc Roble y el Tannat Reserva, dos clásicos de reconocida calidad que la casa elabora.


 

Pero como en todo buen festejo no pueden faltar los burbujeantes, los novísimos Gran Cuvée Brut y Brut Rosé (lanzados al mercado sobre fines del 2017) serán servidos con un postre que gusta a todos: helado con salsa Tannat.

 

 



 

Es bueno recordar que los cupos son limitados y que es necesario efectuar reservas. El costo por participante es de $ 1.200 y se agenda por vía telefónica al 2364 4587, celular 098 312 620, o por mail escribiendo a •Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla•

 

 

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Finca Quara en Cafayate

 

La gran bodega de la Familia Lavaque, localizada sobre el acceso sur a la ciudad en la Ruta 40 es parada obligatoria para quienes visitan la región con el propósito de aprovechar la oferta enoturística. Un largo camino de viejos olivos que lleva a las bellas construcciones de estilo español colonial, el marco de las montañas que parecen custodiar los inmensos viñedos de la finca, y sus vinos – que son una verdadera expresión del terruño Calchaquí – son motivos suficientes para hacer un tour por una de las bodegas más tradicionales de Cafayate

 

 

 

 

Texto: Sommelier Daniel Arraspide

Fotos: Andrea Fontes y Finca Quara

 

 

Con una tradición vitivinícola que data desde fines del siglo XIX, la familia Lavaque, de origen libanés, cultiva viñedos en los Valles Calchaquíes y produce vinos que destina tanto al mercado interno argentino como así también a la exportación. Con Torrontés como principal uva blanca y Malbec en el caso de las tintas, la empresa además produce Sauvignon Blanc, Chardonnay, Merlot, Bonarda, Syrah, Cabernet Sauvignon, y Tannat que destina mayormente a vinos varietales y en algunos casos a cortes.

 

 

 



Nuestra visita a la finca contó con la guía de Ana Agres (Hospitality de la bodega) y por Rosita Sánchez (del equipo enológico) con quienes recorrimos las instalaciones de la bella cava subterránea donde poseen parte de las barricas de roble y descansan miles de botellas (algunas de colecciones históricas que forman parte del acervo familiar, y otras en proceso de afinamiento antes de salir al mercado)

 

 

 

 



Allí mismo en la cava iniciamos nuestra degustación, que contó con dos vinos Torrontés (ambos de la cosecha 2015) pero de perfiles diferentes: por un lado el Quara Single Vineyard, que fermenta en barrica y luego se mantiene sobre lías durante un período de ocho meses, proveniente de un viñedo único y que posee toda la expresión aromática de esta cepa mostrando su carácter de blanco muy particular y con buen potencial para la crianza; y por otro lado el Alpaca, vino que fermenta en tanques de acero inoxidable, se cría sobre sus lías para ganar complejidad y volumen en boca, tornándolo un vino bastante gastronómico y que a su vez mantiene la frescura y los toques cítricos de la variedad.

 

 



Ya sentados en torno a la mesa de la casa, llegó el turno de los tintos, que se repartieron entre algunos Malbec´s (de diversas líneas) y un Quara Single Vineyard (Viña San José) Cabernet Sauvignon 2014 que impactó por lo redondo de sus taninos y la ausencia de tonos verdes. Un Cabernet que se mostraba con mucha fruta roja madura, recordando también a los pimientos secos ahumados, toque que pimienta blanca, voluminoso en boca y con final largo. Luego indagando un poco más nos enteramos que se trata de un viñedo de 13,2 hectáreas plantado en el año 1975 con sistema de conducción en parral, suelos franco arenosos y pedregosos cultivados muy cerca de la montaña y que el enólogo jefe de la casa – José Luis Mounier – vinifica por separado de los demás Cabernet´s.

 

 



Como buenos productores de Tannat, no podía faltar un ejemplar de esta variedad. Vino que en su etiqueta Quara Single Vineyard (Viña El Recreo) en su cosecha 2014 se mostró recio, de color muy profundo (casi negro) aromas que recordaban a las frutas silvestres pequeñas (moras, frambuesas) ahumado sutil que agregaba complejidad, y con taninos presentes pero maduros. Su crianza en barrica (mitad roble francés y la otra mitad americano) durante 12 meses, le confieren un muy buen equilibrio, que además lo predispone para la guarda durante varios años.

 

 



Un grato descubrimiento, un lugar al que todo buen viajero que transite estos caminos del vino no debería dejar pasar por alto y visitar, con gente muy receptiva, paisajes increíbles, y vinos que realmente merecen ser degustados con respeto.

 

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Bodega Piattelli en Cafayate

 

Inmersa en el paisaje del Valle Calchaquí, y a pocos minutos de la Ciudad de Cafayate, nos encontramos en el emprendimiento vitivinícola más nuevo de la comarca. Moderna planta de vinificación que se puede recorrer en pocos minutos, una soberbia sala semicircular de barricas, un muy bien acondicionado recinto que oficia como sala de degustaciones, y el restaurante con vista hacia la montaña y los viñedos, hacen de Piattelli un proyecto que contempla – desde el vamos – el potencial que el enoturismo tiene en esta región del NOA, y que la empresa se ha propuesto aprovechar de forma inteligente

 

 

 

 

Texto: Sommelier Daniel Arraspide

Fotos: Andrea Fontes y Bodega Piattelli

 

 

Tal vez lo más impactante cuando se llega a Piattelli es el diseño arquitectónico de las construcciones y lo cuidado de sus jardines (en los que las palmeras abundan más que los cardones). Sin embargo, una vez comienza el tour por viñedos y luego por bodega, se llega a la conclusión que su principal capital radica en la gente que allí trabaja y en su talento de producir vinos tan interesantes, y es eso realmente lo que impacta, sobre todo a los consumidores entrenados y amantes del buen vino.

 

 

 



Nuestro recorrido por el establecimiento contó con una guía de lujo, la amiga Carolina Macaya, a quien conocimos hace varios años atrás trabajando para una bodega mendocina. Y es justamente allí donde nace Piattelli – en Mendoza – y que luego de algún tiempo expande sus raíces a Salta, con la nueva bodega inaugurada en el año 2013.

 

 



Al tiempo de nuestra visita (30 de diciembre de 2017) parte del Malbec cultivado en Cafayate (a una altitud por encima de los 1.700 metros) se encontraba iniciando el envero, lo que de acuerdo a lo comentado por nuestra guía “significa que la cosecha aquí se da bastante tiempo antes que en Mendoza”. Con Malbec en tintas, y Torrontés en blancas, como las dos variedades mayoritarias cultivadas en el viñedo cafayateño, la empresa elabora vinos varietales de excelente expresión, además de algunos cortes súper interesantes, tal el caso del Reserve Malbec + Tannat 2016, que supimos degustar y nos sorprendió gratamente.

 

 



Con la enología a cargo de Valeria Antolin (quien viaja desde Mendoza de manera regular) y el asesoramiento del reconocido winemaker Roberto de la Mota, la bodega diseñada para trabajar por gravedad, posee 960.000 litros de capacidad, repartida en tanques de acero inoxidable de diferentes dimensiones, piletas de cemento revestidas con epoxi, y huevos de concreto. Algunos cuantos cientos de barricas complementan la batería de recipientes para vinificación y crianza donde se elaboran los vinos de esta casa.

 

 



Llama la atención el mural pintado sobre una de las paredes junto a la cava de barricas, sobre la tribu de los Quilmes (pueblo precolombino de la etnia diaguita) y algunos objetos encontrados durante la excavación para la construcción de esta cava, como ser morteros y piezas de alfarería; verdadero testimonio histórico de quienes fueron habitantes de estas tierras hace siglos.

 

 



Ya acomodados en torno a una mesa ubicada en la terraza del restaurante, llegó el turno de probar el Reserva Torrontés 2017, un estupendo y aromático blanco con perfume de rosas, azahares, y la sutileza del amoscatelado, que en la boca se manifestaba elegante y de perfil gastronómico con final de acidez bien balanceada, haciendo muy buen maridaje con las empanadas de queso.

 

 



A la hora de los tintos, uno de los que más nos sorprendió fue el Grand Reserve Malbec 2015, de imponente color profundo, notas a frutas negras maduras, sutil ahumado, y de gran estructura en boca, pero para nada agresivo en materia de taninos; vino que casó de maravillas tanto con la pasta rellena y salsa con albóndigas, como con el costillar de cerdo en larga cocción y papas en cuñas, dos platos muy bien ejecutados por el chef Gabriel Rodríguez.


Experiencia altamente recomendable e imperdible para quienes visiten Cafayate y gusten disfrutar de la buena mesa!



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Estancia Colomé en Molinos

 

Por un sinuoso camino que trepa entre los cerros hasta los 2.300 metros de altura sobre el nivel del mar, llegamos al territorio donde – según cuenta la historia – se fundó en 1831 la primera bodega en Argentina. Enclavada en pleno Valle Calchaquí, Colomé no es solo el nombre de una bodega y su marca de vinos, es también un pueblo donde casi la totalidad de sus habitantes trabajan estas tierras cultivadas con vides de Torrontés y Malbec (entre otras variedades) repartidas en 75 hectáreas. Capítulo aparte merece la gastronomía ofrecida en el restaurante de la bodega, desde donde se puede disfrutar además la hermosa vista circundante

 

 

 

 

Texto: Sommelier Daniel Arraspide

Fotos: Andrea Fontes, y Estancia Colomé

 

 

Luego de transitar los 227 kilómetros que separan la Ciudad de Salta (Capital de la provincia homónima) de nuestro destino, lo que llevó unas cuatro horas y media debido a lo dificultoso de varios tramos del camino, llegamos a mediodía a Estancia Colomé, propiedad del empresario naviero suizo Donald Hess, algo que en paisaje se asemejaba bastante con un oasis verde en medio de un desierto ocre.

 

 



Recibidos por el muy competente y súper bien informado sommelier de la casa – Pedro Aquino – primero recorrimos la bodega, una modernísima y de medianas dimensiones planta donde el acero inoxidable abunda. Tanques de diversos tamaños, una importante sala de barricas de roble, y al finalizar, el equipo de fraccionamiento, todo dentro de un edificio que parece ser totalmente funcional a sus propósitos.

 

 



Ya instalados en una mesa desde donde teníamos un panorámica bellísima de viñedos y cerros, nos preparábamos para disfrutar de la degustación que antecedía al almuerzo y que Pedro nos tenía preparada para poder llevarnos una visión bastante amplia de los vinos que la casa elabora, no solo con las uvas cultivadas propiamente en Colomé, sino también en los otros tres viñedos que la empresa cultiva a diferentes alturas dentro de la Provincia de Salta.

 

 



Era casi de orden comenzar por el Torrontés Estate 2017 de esta casa productora, el que degustamos con placer y que se tornó un verdadero refrigerio luego del largo viaje hasta el establecimiento. De ahí en más, el foco de nuestro anfitrión estuvo en mostrarnos las diversas caras del Malbec que, cultivado a diferentes altitudes, va expresándose de formas muy variadas. Así fue que pasaron por nuestras copas….


Colomé Lote Especial Malbec 2015 (Finca La Brava, 1.700 msnm)


Proveniente de viñedos cultivados en Cafayate, y del que se elaboraron 18.200 botellas, es un vino de excelente color púrpura muy oscuro, con perfume a fruta madura, flores y especias. Sus taninos muy maduros y su acidez refrescante, hacen de este vino una excelente opción para quien busca elegancia y complejidad.

 

 



Colomé Lote Especial Malbec 2015 (Finca Colomé, 2.300 msnm.)


Elaborado con uvas de un viñedo plantado a pie franco (sin porta injerto) en los alrededores de la bodega, que a la fecha de esta vendimia alcanzaba los 10 años, este vino se muestra de color violáceo muy brillante, con aromas de fruta negra, a especias donde nos recuerda la pimienta negra, y taninos presentes muy bien resueltos.


Colomé Lote Especial Malbec 2016 (Finca El Arenal, 2.600 msnm.)


Favorecido por la amplitud térmica del que goza este viñedo localizado en Payogasta, algo que se evidencia en su carga de antocianos (traducida en un color muy oscuro, casi negro) es un vino que merece ser degustado con detenimiento. Muchas especias y flores se suman a la futa madura y carnosa, soportada por buena acidez y taninos.

 

 



Colomé Malbec Estate 2015 (Cuatro terruños de diferentes altitudes)


Tras su paso durante 15 meses en roble francés, este vino traduce todo el potencial de los terruños de altitud de la Provincia de Salta. Blend proveniente de uvas cultivadas en cuatro viñedos que entre los 1.700 y los 3.111 msnm. componen este corte en diferentes porcentajes, es un vino rojo oscuro brillante, de fruta madura muy franca, notas florales y de especias, mineralidad, frescura y taninos muy redondos.


Colomé Auténtico Malbec 2016 (Fermentado con levaduras indígenas)


Un muy particular Malbec, con el que la empresa productora rinde homenaje a los pioneros que hace más de 180 años inició las actividades vitivinícolas en este rincón del Departamento de Molinos. Y si bien el viñedo del que provienen las uvas que dan origen a este vino datan de hace 90 años (la mitad de edad que posee la historia de Colomé) no es poca cosa contar con esta edad tratándose de plantas sanas y en producción. Violáceo muy denso, con aromas a frutas negras silvestres, un elegante toque de especias, acidez equilibrada y taninos presentes.

 

 



Colomé Reserva Malbec 2012 (El TOP de los Malbecs de Colomé)


Producido con las uvas cosechadas en los viñedos más antiguos propiedad de Colomé (los que llegan en algunos casos a los 150 años de edad) que entre abril y mayo del 2012 llegaron a producir 15,9 grados de alcohol de forma natural, este vino fue criado en barricas de roble francés durante 24 meses hasta que en setiembre de 2014 fue embotellado. De color muy oscuro al que la luz le cuesta atravesar, aromas a futas sobremaduras, mermeladas de frutas negras, y toque de pimienta, es un vino de gran complejidad, e imponente volumen en boca.

 

 



Un excelente almuerzo basado en una tierna carne vacuna (bife de chorizo) cocinado en su punto, salseado con una reducción de Malbec, y acompañado por vegetales salteados (cultivados en la quinta de la propiedad) se tornó el acompañamiento ideal para esta casi clase magistral de Malbec´s degustados. Una gran experiencia apreciada por los cinco sentidos.


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